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jueves, 5 de febrero de 2009

Paranoia


Comencemos, como siempre, yendo a la etimología de la palabra paranoia que tiene un origen griego (para: contra, noos: espíritu) y es usado ahora de manera muy diferente que en sus inicios. El término se usó para definir una enfermedad del alma, para describir el arrebato de un delirio; incluso evocaría el abrazo fatal en el que se precipitan Edipo y Yocasta entre otras muchas acepciones.
En un determinado momento se llegaron a definir cuatro tipos de trastornos paranoides: paranoia persecutoria, celosa, erotómana y megalómana
Freud declara que se tratan de “perturbaciones puramente intelectuales”. Y es aquí, con esa frase que me propongo a desenmarañar un poco este tema como una especie de seguimiento a lo que me despertaban los personajes de las novelas Sabatianas.
Ante todo me inclino más por las explicaciones que brinda Lacán que aleja a la paranoia de las obsesiones y mas bien las sitúa cerca de lo que él denominó la «forclusión» del Nombre-del-Padre en tanto que responsable del boquete del orden significante, en el que se precipita el delirio.
Al nombrar el delirio, y para hacer las cosas mas claras para no complicarme (ni a mi mismo ni al lector) hablaré de un vacío en el inicio de la formación del aparato psíquico del sujeto que debe llenarse con algo: el delirio.
Aquí comenzaría entonces el asunto de la paranoia celosa por ejemplo. Con la aparición de algo que no llega a ser simbolizado (y salta de lo imaginario directo en lo real) creando así una certidumbre paranoica; podríamos darle otras denominaciones si desean: intuición tal vez?.
Bien, ya instituida esta “certidumbre” que tiene que ver con estar seguro de que a uno lo traicionan (o lo harán o ya lo hicieron y en cualquiera de los casos sería un insulto a la inteligencia del que ya lo sospecha) el sujeto – o bien, su aparato psíquico – preparará la defensa de esa certidumbre asimilando los datos que le regala su entorno real para acomodarlos a capricho de tal manera que encajen perfectamente con esa – antes “sospecha” – para convertirla en una certidumbre mas fuerte pero que jamás llegará a ser una verdad comprobada (un encuentro flagrante de amantes descubierto por el “traicionado” no es paranoia, no es “sospecha creciente”: es traición.)
Como sea, hablando de este tema con una amiga, especulábamos sobre la razón y ella me preguntaba – sin que pudiera responderle – si era mucha o poca autoestima la que nos llevaba a este padecimiento. Salieron dos preguntas contradictorias: ¿Qué tan importantes nos creemos para tener esa certeza de que el mundo conspira en nuestra contra?; ¿qué tan pequeños nos creemos para pensar que nos van a cambiar por otra persona con facilidad?
Según algunas de las cosas que leí para hacer esta diminuta investigación, hay bastantes puntos contradictorios entre un autor y otro al respecto, algunos incluso hablan que los trastornos celotípicos en realidad tienen que ver con episodios sociales de la adolescencia y juventud, algunos hablan de las etapas autoeróticas (infancia) como inicio y otros hablan incluso de regresiones al narcisismo primario.
Tal vez mas adelante, en otro momento, pueda investigar más profundamente al respecto y comprenda un poco mejor los mecanismos que provocan estos desórdenes. Terminaría repitiendo – a los que de alguna manera se sienten aludidos con este texto – que Freud aseguraba que “en este terreno de la paranoia, un texto autobiográfico puede hacer las veces de la emergencia progresiva del material en la cura.”

3 comentarios:

Xi. Romero dijo...

Pachino! y nuestras conversaciones (la mayoria) son dignas de bloggear jaja... me recuerdas a Maru, en los momentos de soledad filosofabamos tanto en Bs As, lejos ya de la patria, era una delicia... me alegra haber encontrado a ese amigo aqui con quien pueda conceptualizar las ideas. Te hago una pregunta... según entendi, Freud establece como posible solución hacer un racconto ("el contar") de la propia vida es decir elaborar la biografia .. la terapia es eso no? Vas y analizas la "novela familiar" y exteriorizas tus temores .. verdad? Te mando un beso grande y gracias por la info !!

Lilyth dijo...

Pachin, tengo días leyendo y releyendo tu entrada y no hay como hacer un comentario coherente jajaja lo siento, tal vez mas adelante... ;)

Alejandro González Romero dijo...

JajajajAJa, y si, a travñes del lenguaje el psicoanálisis pretende que cada sujeto desenmarañe la profundidad de sus malestares.
JaJjAa, Lilith siempre hay una forma divertida de decir las cosas en ti ;) JajajjA, un abrazo enorme, sólo espero que el post no haya sido muy pesado ;)