
Ante todo está el núcleo, lo busco, lo acaricio... es esa síntesis madura de la idea primigenia que zarpó de la realidad a mis sentidos. Sigo sin alejarme del punto de partida, del centro, evito perderlo de vista divagando.
Al final, todo lo bueno que se hizo en nuestro mundo no es otra cosa que una imagen distorsionada de cada entorno, así una casa de hoy es sólo la distorsión de la cueva primitiva. La silla una piedra, la lámpara una antorcha; la antorcha el incendio: el fuego, el sol...
Me miro de nuevo y me pregunto si yo también soy una distorsión de mi esencia. Retorno al punto de quiebre: ¿he perdido ya el norte de este escrito?
1 comentario:
uff Pachito, justo en estos momentos estoy leyendo un libro que me hace pensar tan profundamente en una idea que empiezo por la búsqueda de la inmortalidad del ser humano y termino preguntándome si existía una manera de actualizar un poco mejor la personalidad del optimus prime de los dibujos de los 80´s en la película del año pasado jajajajaja asó que no soy quien para responder tu pregunta ;)
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