
¿Y si mañana despierto yo convertido en un horripilante insecto?, ¿y si por fin mañana dejo de ser el sapo del cuento y me consigo una buena princesa que me libere del embrujo de parecer alimaña nocturna aferrada al ridículo del insomnio para dominar al mundo aunque sea por la noche?
La siguiente tabla será mi guitarra; si esto sigue así terminaré cantando como grillo insoportable escondido detrás de la puerta (nuevamente insecto indeseable que no conforme con no dormir turbará el sueño de los que compartan la cercanía de mi lecho).
Habrá que ceder a la relajante música de Oliver Shanti, al vacío de la televisión por cable, a los trasnochados relatos de Viscarra o al vaso de leche tibia que siempre fracasa.... ¿habrá que ceder indefectiblemente?